DEPORTES › LA AFA BUSCA PLATA EN BAHREIN, UN REINO DEL GOLFO PERSICO

La necesidad tiene cara de jeque

Armando Pérez sigue los pasos de Fernando Marín cuando controlaba Blanquiceleste. Los dos recurrieron a capitales árabes. El primero para financiar su S.A. El segundo –dice– para rescatar a los clubes.

 Por Gustavo Veiga

Armando Pérez sigue el ejemplo de Fernando Marín cuando buscaba capitales árabes para Blanquiceleste hace 15 años. Intenta que el reino de Bahréin financie a la AFA. El empresario que controlaba Racing había apelado a Mohammed Hussein al Amoudi, un jeque etíope multimillonario que le proveyó los dólares necesarios para su aventura. La coincidencia no sería tan azarosa si se diera por válida una versión. Que el titular de la comisión normalizadora viajó 13.292 kilómetros con algún contacto que le pasó el ex gerenciador de la Academia. Pero los dos tienen otra semejanza. Son delegados del gobierno nacional en el fútbol. Marín porque maneja el traspaso de los derechos televisivos del Estado a manos privadas y Pérez porque reconoció sin rubor en una entrevista que su jefe es el presidente Mauricio Macri. Hasta ahora se creía erróneamente –al menos en lo formal– que era el representante de la FIFA y no de la Casa Rosada.

Ali Mohammed Saad al Khalifa, el primo del rey de Bahréin, escuchó el pedido de ayuda del dirigente. En la monarquía del golfo pérsico están acostumbrados a tratar con argentinos. Contrataron a Gabriel Calderón primero, y a Sergio Batista después como entrenadores de la Selección Nacional de fútbol. Ninguno consiguió clasificarla para un Mundial. Cuando todavía faltan casi dos años para Rusia 2018, el equipo ya quedó eliminado. En el reino se carece de talento deportivo, pero sobra dinero para intentar desarrollarlo. Pérez lo sabía. También que sus interlocutores podrían conceder un préstamo millonario a cambio de capacitación, intercambio y otras contraprestaciones que no se conocieron hasta hoy. Sobre esa base conversó la comitiva que completan el gerente general de la AFA Víctor Tabuada, el periodista Miguel Hirsch –integrante del departamento de medios que hace de traductor– y un par de empresarios que tienen contactos en Bahréin.

En Buenos Aires, la responsable de prensa de la AFA Karina Graziano le dijo a Página/12 que “desconocía” si Marín había tenido algo que ver con el viaje. También ratificó el objetivo de “obtener un préstamo” que, según se desprende de la página oficial de la asociación correría peligro: “En este reino del Golfo también están repercutiendo las noticias que se reciben de la capital argentina y que poco contribuyen a un desarrollo más fructífero de las negociaciones que se están manteniendo para que la AFA, a partir del préstamo de varios millones de dólares que ofrecen los interesados, pueda contar con nuevos ingresos que solucionen los inconvenientes por los que atraviesan la mayoría de los clubes”.

Con otras palabras, Pérez declaró parecido desde Bahréin: “Vine a ver si tenemos la posibilidad de conseguir dinero. Algunos clubes, resupongo, no van a poder hacer frente a las deudas en forma inmediata. Entonces estoy buscando alternativas que les permitan a los clubes tener una salida razonable y un compromiso serio con quienes presten el dinero”. El presidente de la comisión, aun cuando obtuviera la ayuda necesaria para cubrir los 500 millones de pesos que debe la AFA y los pasivos de muchos clubes, tiene que lograr que la asamblea le apruebe el endeudamiento. Así lo señala el estatuto.

Ese órgano soberano y el Tribunal de Disciplina son los únicos que no controla. Es más, éste último lo acaba de denunciar ante la FIFA. Y le recomendó que no se extralimite en sus funciones.

A diferencia de Marín, quien manejaba la sociedad anónima Blanquiceleste creada en el año 2000 y que pasó a administrar Racing tras su quiebra, Pérez debe rendirles cuentas a todos los clubes. Tampoco puede apelar a una offshore para mover los dineros de la AFA desde y hacia el exterior como hizo el ex gerenciador con su socio etíope. Aquella compañía se llamaba Elmtree Investment Company Limited y estaba registrada en las islas Vírgenes británicas. También tenía acciones en el club de Avellaneda una S.A. denominada Bergo Anstalt, inscripta en Liechtenstein.

Para no perder la costumbre, Marín creó otra empresa en el paraíso fiscal de Panamá (Sekhon Holding SA) el 25 de mayo de 2005, diez meses y diez días antes de que se alejara de Blanquiceleste porque según él “daba pérdidas”. En esa offshore que quedó al descubierto con los Panamá Papers, todavía es presidente, tesorero y secretario.

La obscenidad de las cifras que se manejan en el fútbol y sobre todo si es un fútbol tan endeudado como el nuestro, hicieron que Pérez recurriera a capitalistas árabes como Marín en el pasado. En Bahréin no escatiman recursos en actividades que pueden ser un buen recurso de propaganda para el régimen. Nadan en petróleo y el deporte le permite al rey y su familia –de la minoría sunnita– maquillar la política de mano dura que ejercen sobre la mayoría chiita. El mejor ejemplo es el Gran Premio de Fórmula Uno que se corre ahí desde 2004. Un capricho de la realeza que costó 150 millones de dólares cuando se construyó el circuito.

Los vientos de la primavera árabe soplaban fuerte sobre la monarquía en febrero de 2011. Pero en su ayuda acudió el reino saudí que envió tropas para apoyar a las fuerzas locales. Finalmente sofocaron la rebelión que había tomado las calles. Por las dudas, la V Flota de Estados Unidos tenía como hasta hoy la base en este pequeño archipiélago de unas treinta islas. Hubo asesinatos, torturados, condenados a muerte y 3.586 detenidos según el jefe de la Asociación de Derechos Humanos de Barhéin, Yusuf al-Rabi quien dio esa cifra al año siguiente de la revuelta.

El año próximo se realizará el 67° Congreso de la FIFA en el emirato, donde quedaron muy satisfechos por ser elegidos. Un premio consuelo para otro primo del rey, Salman Bin Ibrahim Al Khalifa, quien se había postulado a la presidencia de la federación y perdió en la última elección con el suizo Gianni Infantino.

El príncipe heredero del trono, Salman am Hamad am Isa Al Khalifa, es el mismo que presidía la federación de fútbol local durante las protestas del 2011. En aquel momento, hasta el capitán de la selección nacional Al’a Hubail, botín de oro en la Copa Asia 2004 durante la cual Bahréin llegó a una histórica semifinal, fue expulsado del plantel y terminó detenido. El gobierno lo identificó entre los manifestantes que protestaban en la capital Manama. Lo capturó junto a su hermano durante un entrenamiento en el club Al Ahly y la asociación de fútbol local apoyó la medida.

Pasaron cinco años de aquellos hechos y la represión sigue. Una denuncia del Centro de Derechos Humanos de Bahréin (BCHR, por sus siglas en inglés) reveló que “en 2015, al menos 441 personas desaparecieron, de los cuales el 38 por ciento son menores de 18 años” escribió el periodista Leandro Albani en Resumen Latinoamericano, el 7 de abril pasado. A ese reino fue a buscar plata Armando Pérez para la AFA. La necesidad tiene cara de jeque.

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