SOCIEDAD › FUE HECHA POR MEDICOS FRANCESES A BORDO DE UN AVION

Primera cirugía sin gravedad

La experiencia apunta a demostrar que son posibles estas intervenciones en naves como la Estación Espacial Internacional. La operación se realizaba mientras la nave hacía descensos vertiginosos.

 Por Pedro Lipcovich

¿Quién es el único cirujano del mundo que, cuando extirpa un quiste, lo ata con una piolita para que no se escape? Dominique Martin, y tuvo mucha razón en atarlo porque estaba trabajando bajo condiciones de gravedad cero, obtenidas en un avión que efectuaba descensos vertiginosos en períodos de 22 segundos; otra precaución que debió tomar el equipo interviniente fue contar con una aspiradora especial para capturar la sangre derramada que, de otro modo, hubiera flotado. Además, médicos y paciente recibieron entrenamiento previo para soportar, sin náuseas, esa verdadera montaña rusa en el avión. El premio por cumplir condiciones tan difíciles y hasta repugnantes fue haber realizado la primera operación quirúrgica bajo gravedad cero en la historia de la humanidad. La experiencia demuestra la posibilidad de realizar estas intervenciones allí donde pueden llegar a ser realmente necesarias, es decir, en lugares como la Estación Espacial Internacional.

El equipo dirigido por Martin –del hospital universitario de Burdeos, Francia– estuvo integrado por tres cirujanos y dos anestesistas, cuya misión consistía en quitar un quiste de grasa que Philipoe Sanchot, de 46 años, tenía en su brazo. El paciente había sido elegido por ser practicante entusiasta de los saltos al vacío sostenidos por cuerdas elásticas, que lo habían entrenado en experiencias parecidas.

Todos abordaron un Airbus A300 en el aeropuerto de Burdeos y emprendieron un vuelo de tres horas sobre el Atlántico, a una altura de entre 6000 y 8500 metros. De acuerdo con la técnica ya establecida para obtener períodos de ingravidez a bordo, el avión efectuó parábolas, con descensos que duraban 22 segundos en una pendiente de 47 grados. Se efectuaron 32 de estas caídas. Los médicos habían sido entrenados para soportar la ingravidez mediante máquinas similares a las que utilizan los astronautas. Sanchot, que había recibido anestesia local en tierra, se hallaba atado en la mesa de operaciones. Una mesita provista de imanes sostenía el instrumental. La operación se efectuó fraccionada, durante los lapsos de 22 segundos de ingravidez. Duró en total 11 minutos y se efectuó sin inconvenientes. Al extirpar el tumor, los médicos lo ataron con un cordel para evitar que flotara. Además, el equipo había desarrollado una aspiradora de vacío especial, para contener la sangre y evitar que, durante la ingravidez, se desparramara en esferas por el ambiente. Martin comentó que, en gravedad cero, “el impulso cardíaco se reduce, lo cual causa estrés vascular; la sangre no es bombeada del mismo modo”.

El paciente bajó del avión con buen ánimo: “Estoy un poco cansado, pero es solamente porque la cabeza me da vueltas”, comentó.

Es la primera vez que se efectúa una operación bajo condiciones de ingravidez. “Ahora sabemos que un ser humano puede ser operado en el espacio sin demasiadas dificultades”, concluyó Martin. El programa en que se inscribe la intervención de ayer comenzó hace tres años y forma parte de un proyecto para desarrollar técnicas de cirugía en vuelos espaciales de largo término. El próximo paso consistirá en efectuar una operación similar mediante brazos robóticos teledirigidos desde tierra. Estas técnicas también podrían contribuir a operaciones por control remoto en lugares de difícil acceso, en catástrofes como derrumbes o terremotos.

Vicente Ciancio, director del Posgrado de Medicina Aeronáutica y Espacial de la Universidad de La Plata, comentó que “este tipo de medicina viene investigándose desde hace años, ante la posibilidad de que se presenten problemas de salud en astronautas, como los que residen en la Estación Espacial Internacional. Se hicieron ya distintos ensayos en animales, utilizando aviones en vuelo parabólico. Y los astronautas mismos reciben entrenamiento como personal paramédico, a fin de responder a emergencias”. Es claro que la ingravidez modifica los criterios: “Para la resucitación cardiopulmonar, por ejemplo, tanto el paciente como quien le hace el masaje cardíaco deben estar firmemente sujetos: de otro modo, quien intente el masaje saldría disparado hacia atrás”.

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El equipo dirigido por Dominique Martin estuvo integrado por tres cirujanos y dos anestesistas.
Imagen: EFE
 
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