DEPORTES › GRONDONA CUMPLE MAÑANA EL TRIGESIMO ANIVERSARIO AL FRENTE DE LA AFA

En el tango de Don Julio, treinta años no es nada

El 6 de abril de 1979, el por entonces titular de Independiente asumía el mando de la Asociación del Fútbol Argentina. En tres décadas pasó de todo: dictadores, presidentes, técnicos, negocios turbios, éxitos y frustraciones, muertes en el fútbol. Crónica del todo pasa.

 Por Gustavo Veiga

Treinta años son demasiados, tantos como los que pueden contener la paz, la guerra o una revolución. De la paz entre Egipto e Israel se cumplieron treinta años el 26 de marzo pasado. La Guerra de los Treinta Años se desarrolló entre 1618 y 1648, participaron varias naciones de Europa y tuvo causas políticas y religiosas. El 1º de este mes, en Irán se festejaron treinta años de la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Komeini. Treinta años también son muchos cuando se llega a contar esa cifra desde el poder. Julio Grondona redondeará ese número mañana como presidente de la AFA.

El aniversario supera a los veinticinco años y un poco más de democracia, a los veintisiete de la Guerra de Malvinas y a los veintiocho del traspaso del mando de un dictador a otro (Roberto Viola sucedió a Jorge Rafael Videla el 29 de marzo de 1981). La gestión de Grondona superó la de once presidentes –entre constitucionales y de facto–, además de una yapa de breves mandatos que ocasionó la crisis de 2001. Por eso, recordar su extensa permanencia en el cargo a partir de una cronología de los hechos más salientes año por año, con la mente abierta a todos los temas y sin añadidos de interpretación, puede resultar más ilustrativo que cualquier análisis u opinión.

1979: es elegido para ejercer la presidencia de la AFA el 6 de abril, en una votación unánime de la asamblea supervisada por el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, el marino que también ejerció por un brevísimo período la conducción de la última dictadura. Ese año, la selección juvenil se consagra campeona mundial en Japón. La dirigía César Luis Menotti y su figura insoslayable era Diego Maradona.

1980: Lacoste es nominado a una de las vicepresidencias de la FIFA con el aval de la AFA. Grondona siempre dijo que esa postulación había sido obra de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) y de João Havelange, el entonces máximo dirigente de la FIFA.

1981: este año abandona la presidencia de Independiente después de haber llegado a ella en 1976 al frente de la Lista Roja y con el respaldo de 5024 votos.

1982: el seleccionado nacional campeón mundial del ’78 queda eliminado en España. Se aleja César Luis Menotti de su conducción el 10 de diciembre.

1983: lo reemplaza Carlos Bilardo después de salir campeón argentino con Estudiantes de La Plata en febrero de 1983. Grondona cambia el rumbo futbolístico 180 grados y recibe tantas críticas como respaldos.

1984: los dos campeonatos del año son ganados por clubes chicos: Ferro y Argentinos Juniors. El primero ya había obtenido el título en 1982. Grondona puede argumentar que durante su gestión no hubo hijos y entenados. En 1981 había descendido San Lorenzo y en el ’83, Racing, los dos primeros grandes que perdieron la categoría.

1985: la AFA le vende al empresario Carlos Avila los primeros derechos del fútbol televisado por tres meses. La Argentina se clasifica con angustia para el Mundial del año siguiente y arrecian los ataques contra Carlos Bilardo. En abril del ‘86, trascenderá un plan para desbancar al técnico propiciado por el secretario de Deporte de la época, el ex entrenador de Los Pumas Rodolfo O’Reilly.

1986: su año más glorioso, futbolísticamente hablando. El seleccionado nacional se consagra campeón en el Mundial de México, con el técnico que él había sostenido en el cargo, la mano de Dios y el golazo de Maradona a los ingleses.

1987: se disputa en la Argentina la Copa América y el seleccionado campeón del ’86 apenas sale cuarto. Uruguay, que sería ganador del título, lo elimina en la semifinal.

1988: Grondona dispone que en la temporada 1988-89, los ganadores de un partido obtengan tres puntos en lugar de dos. Un empate sigue otorgando un punto y, en este caso, se apela a la definición por penales para desempatar. El equipo que se impone cosecha un punto bonus. Claudio Zacarías, el defensor de San Lorenzo, casi muere desangrado en Córdoba, por una bomba de estruendo que arrojan al vestuario visitante hinchas de Instituto.

1989: se cumplen los primeros diez años de Grondona en la presidencia de la AFA. La desorganización del fútbol argentino continúa. El torneo de Primera que ganaría River, se inicia sin Boca (estaba en Japón), Newell’s y el club de Núñez (jugaban amistosos en Italia). Un hecho que se repite hasta hoy.

1990: la Argentina llega a la final de Italia ’90 casi milagrosamente, con Maradona y su tobillo maltrecho y la intuición de Sergio Goycochea para atajar penales en dos series de infarto contra Yugoslavia e Italia. Bilardo, el técnico de los mejores momentos deportivos compartidos, abandonará la selección.

1991: el único hombre que se atrevió a enfrentar su poder en elecciones fue un ex árbitro, ya fallecido: Teodoro Nitti. Sacó un solo voto en la asamblea de octubre y su carrera política como dirigente se truncó ahí, pero Grondona, con el tiempo y sin aparentes rencores, lo recicló en la AFA como veedor. De abril de este año data el primer contrato con la televisión satelital codificada, la llave maestra del negocio con los derechos del fútbol.

1992: Boca sale campeón después de once años. La definición del torneo con River es un desorden. En la última fecha, el equipo de Núñez no juega porque se suspende su partido con Argentinos en Ferro por incidentes. El juego se completó mucho tiempo después.

1993: es una temporada de sinsabores para el presidente de la AFA. Una crisis institucional que se desata por el descenso a la B Nacional de Talleres de Córdoba motiva un pedido de intervención de la AFA por presuntas violaciones estatutarias y de las leyes tributarias. El abogado del club cordobés, Jorge Bertona, es la cabeza visible de esa rebelión que no prosperará. La entidad que conduce Grondona cumple su centenario en febrero.

1994: el Mundial de Estados Unidos se transforma en un manojo de ilusiones truncas (la Argentina tenía un plantel repleto de figuras en su apogeo) después de que un control antidoping a Diego Maradona arroja resultado positivo.

1995: Grondona ya había acertado con la contratación de José Pekerman como técnico de los seleccionados juveniles de la AFA el año anterior y éste no lo defrauda. Sale campeón en el Mundial Sub-20 en Qatar, repetirá en Malasia ’97 y en Argentina 2001. Pero, por sobre todo, promociona camadas de jugadores donde están Riquelme, Sorín, Cambiasso, Aimar, Saviola y Maximiliano Rodríguez, entre otros.

1996: clubes extranjeros invierten 75 millones de dólares en 46 futbolistas argentinos. El negocio en expansión para las instituciones afiliadas a la AFA viene acompañado de evasión. Por entonces, el empresario Gustavo Mascardi estaba en su apogeo. Hoy está procesado y embargado por hacer negocios turbios en Ferro, el club donde se formó como jugador.

1997: después del Mundial ‘94 y el doping de Maradona, este año se transforma en el más conflictivo por la cantidad de casos que se detectan en el fútbol local. Diego reincide en un nuevo control y dos futbolistas más dan positivo: Claudio Arzeno y el colombiano Alveiro Usuriaga. En julio, una huelga de Agremiados pide la libertad de acción de seis jugadores de Español.

1998: la Selección tampoco consigue el título, que se torna esquivo desde México ’86. Tras el Mundial de Francia, Daniel Passarella abandona el cargo de entrenador. Es el año en que sobrevuela los clubes la amenaza de transformarlos en sociedades anónimas. El gobierno de Carlos Menem, con su ministro Raúl Granillo Ocampo a la cabeza, está detrás de la maniobra. Grondona no abre la boca.

1999: tras veinte años de gobierno, el 21 de octubre lo eligen de manera unánime para un nuevo mandato. Grondona anuncia en una entrevista que se avecina para su gobierno la etapa de la economía: “Los clubes tendrán que gastar lo que puedan, no lo que quieran”. Sus palabras, como se comprobará, no surtieron efecto alguno. Las instituciones agravaron su situación por la falta de controles de la AFA.

2000: lo denuncia por administración fraudulenta ante la Justicia el diputado nacional Mario Das Neves, ahora gobernador de Chubut. “¿Cómo hizo su fortuna a partir de una humilde ferretería?”, se preguntaba el político. Grondona fue sobreseído definitivamente a mediados de 2002 en esa causa que lo mantuvo en vilo durante dos años.

2001: el 10 de mayo logra que los clubes y Agremiados firmen un convenio avalado por la AFA para terminar con una huelga que interrumpía los campeonatos en todas las categorías. Después de varios años con superávit, la asociación que preside arroja en el ejercicio 2001-2002 un déficit de 20.725.084,31 pesos.

2002: la Selección nacional es eliminada en la primera ronda del Mundial de Corea y Japón. Contra todos los pronósticos, Grondona sostiene a Marcelo Bielsa en el cargo de entrenador, al que renunciará dos años más tarde.

2003: “Señores, esto así no va más. Si el problema no se soluciona a partir de febrero del año que viene, me tendré que ir yo”, anunció el presidente de la AFA, en septiembre. “El único cargo vitalicio que tengo es el de vicepresidente de la FIFA”, añadió para reafirmar que si no había freno a la violencia en el fútbol, él se iría. Todo pasa.

2004: la selección olímpica gana por primera vez en la historia la medalla de oro en los Juegos de Atenas. Marcelo Bielsa renuncia después de obtener el título con la valla invicta. José Pekerman será designado por Grondona como su sucesor.

2005: Grondona se desmiente a sí mismo en agosto sobre aquellas declaraciones de 2003. “Si esperan que renuncie, están listos”, dice, aventando las versiones sobre su alejamiento de la presidencia. “La AFA es mi vida y no la cambio por nada”, explicó dos años después de haber anunciado la posibilidad de alejarse.

2006: el Mundial de Alemania se convierte en una nueva frustración. José Pekerman, el hombre que tantas satisfacciones le había dado a Grondona al mando de las selecciones juveniles, renuncia apenas queda eliminado el equipo en Berlín.

2007: desde mediados del año rige la prohibición de concurrencia de los hinchas visitantes en el Ascenso. La discriminatoria medida la aprobó el Coprosede con un guiño de la AFA después de que asesinaran al hincha de Tigre Marcelo Cejas tras un partido por la Promoción con Nueva Chicago en Mataderos.

2008: la violencia en el fútbol no se detiene. En marzo, matan a Emanuel Alvarez, un hincha de Vélez, antes de un encuentro contra San Lorenzo que se suspende porque el público visitante lo interrumpe avisándoles del hecho a sus jugadores. La AFA contabiliza más muertes que ninguna otra asociación en los torneos que organiza.

2009: Grondona se inclina por Diego Maradona como técnico del seleccionado y desecha la posibilidad del hombre que tenía más consenso entre la gente: Carlos Bianchi. Las Eliminatorias para Sudáfrica 2010 están en pleno desarrollo y hasta junio no hay revancha por el doloroso 6 a 1 en contra frente a Bolivia.

Pasado mañana, hinchas autoconvocados y la organización Salvemos al Fútbol marcharán hacia las puertas de la AFA para repudiar los treinta años de Grondona al frente del fútbol argentino. Es el último hecho de esta cronología que cita los más variados acontecimientos que caracterizaron la gestión del dirigente que sobrevivió a un equipo completo de dictadores y presidentes constitucionales. En total, once.

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Julio Grondona cumplirá treinta años en el poder del fútbol. Tiempo suficiente para una paz, para una guerra o para una revolución.
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