SOCIEDAD › SE SUMO LA UTA A LA NEGOCIACION, PERO EN LA LINEA B SIGUE EL CONFLICTO

Con la interna gremial a pleno

Una nueva reunión, la sexta, entre los metrodelegados, Metrovías y el gobierno porteño volvió a fracasar, y el subte sigue sin llegar a las dos nuevas estaciones. De manera sorpresiva, la UTA firmó un acuerdo con la empresa, aunque no pudo garantizar su cumplimiento.

El recorrido de la línea B seguirá siendo limitado y se prestará entre las viejas cabeceras, Alem y Los Incas, de modo que continuará sin llegar a las nuevas estaciones, Echeverría y Juan Manuel de Rosas, al menos hasta la semana próxima. Ayer, tras la sexta reunión convocada por el subsecretario de Trabajo porteño, Ezequiel Sabor, las autoridades de Metrovías, Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase) y metrodelegados, anunciaron que el servicio seguirá sin alcanzar a las estaciones nuevas. Horas antes, las mismas autoridades habían asegurado que durante los próximos 15 días se implementaría “un esquema operativo de emergencia hasta alcanzar una solución de fondo”, tal como acordaron, en reunión matutina, con representantes de la Unión Tranviario Automotor (UTA), que se incorporaron como parte negociadora, sorpresivamente, en la noche del miércoles. Sin embargo, a última hora de ayer, Metrovías confirmó que seguirá sin prestar servicio en las estaciones inauguradas por Mauricio Macri, “ya que sigue la medida de fuerza gremial”. La negociación pasó a cuarto intermedio hasta el lunes por la tarde.

El subsecretario Sabor fue anfitrión ayer de dos reuniones. Por la mañana medió en el encuentro entre un representante de Metrovías, uno de Sbase y nueve integrantes de UTA, entre ellos su secretario general adjunto, Daniel Domínguez, que concurrieron con un patrocinante letrado. El acta de la audiencia señala que “luego de un intenso diálogo e intercambio de opiniones”, las partes acordaron implementar “un esquema operativo de emergencia hasta alcanzar una solución de fondo”, con vigencia de 15 días. De acuerdo con ese esquema, el recorrido se realizaría completo, entre Alem y Juan Manuel de Rosas, que sería considerada “cabecera”, y cada trabajador afectado a las formaciones realizaría servicios de cuatro vueltas y media: cuatro entre Alem y Rosas y una, abreviada, entre Lacroze y Rosas o entre Lacroze y Alem. El acta estipula que esa planificación requiere “la más amplia disponibilidad y plena colaboración en el cumplimiento de las tareas”.

El acta, además, da cuenta de que los representantes de la UTA, “a los fines de evitar situaciones como la acaecida en los últimos tiempos, y que responden más a intereses de naturaleza político partidario (sic) que a los verdaderos intereses de los trabajadores”, requirieron conformar una “comisión tripartita” junto con Metrovías y Sbase para “recepcionar eventuales denuncias y coadyuvar al cumplimiento de las condiciones de trabajo (...), especialmente lo relacionado con higiene y seguridad laboral”.

Sin embargo, por la tarde, tras algo más de tres horas de reunión con los delegados, Metrovías anunció que la línea B seguirá prestando servicio reducido, y no incluirá en el recorrido a las estaciones inauguradas por el jefe de Gobierno, “ya que sigue la medida de fuerza gremial”. El secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), Roberto Pianelli, dijo a Página/12 que los acuerdos que la Subsecretaría de Trabajo había propiciado con la UTA eran cuestiones planteadas por los metrodelegados en las reuniones previas, “y que ya estaban casi acordados, pero esto cambió todo”. “Lo de que cada pareja hiciera cuatro vueltas y media, con descanso de hora y pico, era lo que veníamos proponiendo nosotros. Es mentira que nosotros nos habíamos cerrado en cuatro vueltas”, dijo Pianelli. “Además, hace dos días, Sbase sacó un comunicado en el que decía que la cochera y el taller inundados no estaban operativos, pero hoy nos dijeron que ya están. Nosotros no pudimos supervisar eso”, agregó.

Pianelli explicó a este diario que, en reuniones anteriores, los delegados habían acordado con los representantes de Metrovías y Sbase que formarían parte de una Comisión de Seguridad e Higiene tripartita para seguir de cerca las reparaciones de los sectores con filtraciones y el chequeo de las condiciones de seguridad. “Hoy (por ayer) nos dicen que no.” El titular de AGTSyP añadió que los problemas de seguridad en las nuevas estaciones de la línea B son graves e incluyen riesgos eléctricos. “Hay una subusina que abastece la electricidad de esas dos nuevas estaciones, maneja 1500 volts. A esa subusina la fuimos a ver: no tiene habilitado el sistema contra incendios. El lunes estuvimos ahí con representantes de Sbase, que se encargan de las obras y nos reconocieron que no está habilitado eso. Consta también en un acta en la Subsecretaría de Trabajo. Quieren que el subte funcione con 1500 voltios y que los compañeros que están ahí no tengan un mecanismo de seguridad.”

Voceros de Metrovías se mostraron tan sorprendidos como los metrodelegados con la sorpresiva incorporación de la UTA a las negociaciones. Pianelli lamentó que “UTA, que estaba desaparecida de la negociación, aparece, firma y conforma la Comisión de Higiene y Seguridad que no nos quieren dar a nosotros”. Pero UTA hace años que viene firmando cosas que después no se pueden aplicar. La línea, de todos modos, no va a andar”, agregó.

Desde la inauguración de las nuevas estaciones, el 26 de julio, la línea B realizó el recorrido completo unos pocos días, gracias a que empleados jerárquicos conducían las formaciones entre Los Incas y Rosas.

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La estación Juan Manuel de Rosas, inaugurada por Macri, a la que el subte llegó sólo por dos días.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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